Soy un filósofo trotamundos y vuelamundos, que escribe y escribe para buscar una infinidad de amigos potenciales. Para mis datos más concretos pueden encontrarme en google, donde hay varias entradas sobre mi pensamiento. Me avergüenza haber escrito tanto, pero no puedo evitarlo; me avergüenza no  estar personalmente a la altura de mis escritos, pero tampoco puedo evitarlo; me avergüenza saber tan poco pese a estudiar de diez  a doce horas diarias.  
Se me conoce en el mundo como personalista comunitario, una forma de pensar insuficientemente divulgada. Ninguna de mis obras pasará a la historia, pero la recompensa no está para mí en el éxito, sino en el testimonio. Creo en Dios y cada día agradezco su presencia. Creo en las personas, a pesar de los comportamientos de muchas de ellas, incluida la mía. Y mi aliento sociopolítico late en el venero del anarquismo de los grandes clásicos. Por lo demás, mejor sería hacer caso a Kant: de nobis ipsis silemus (callémonos sobre nosotros mismos).